La abejas son los principales polinizadores, y se benefician tanto del polen (fuente de proteína) como del néctar (para la producción de miel) de las flores. Comprenden más de 20 mil especies en todo el mundo, y entre ellas están los meliponíneos, que no son capaces de picar y están distribuidos principalmente en las regiones tropicales y subtropicales del planeta, especialmente en África y América del Sur. Las abejas mas utilizadas en la apicultura pueden picar. De esas especies, Apis mellifera es un híbrido del cruce de abejas europeas y africanas, conocidas como abejas de miel o africanizadas.
Alimentos como manzanas, melón, café, maracuyá, naranja, soya, cajú, limón y zanahoria dependen del trabajo de las abejas. De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la agricultura (FAO por sus siglas en inglés), la polinización por abejas genera US$ 54 billones al año. Las abejas son responsable de por lo menos un tercio de la producción mundial de alimentos, polinizando 85% de los bosques y el 70% de los cultivos agrícolas.
Sin embargo, los principales polinizadores de la naturaleza están desapareciendo. Las abejas comenzaron a abandonar sus colmenas, un fenómeno conocido como disturbio de colapso de la colonia (CCD por sus siglas en inglés). Las abejas simplemente no retornan y sus colmenas son encontradas vacías. Los primeros indicios de la desaparición de abejas a gran escala surgieron en Estados Unidos. De los cinco millones de colmenas estimadas en 1988, hoy solo queda la mitad. Ese problema también se manifiesta en Europa y en América Latina. En Europa, la reducción llegó al 53%, mientras que en Brasil a casi el 30%.
La causa de la desaparición de las abejas no es clara, pero se sabe que obedece al efecto de varios factores, algunos de ellos de origen humano. Un estudio de la universidad de Harvard asocia el fenómeno con el uso de insecticidas a base de neonicotinoides (derivados de la nicotina).
Como consecuencia, la desaparición de las abejas puede impedir o reducir drásticamente la reproducción de muchas especies de plantas, lo que puede resultar en la pérdida de la biodiversidad y en un desequilibrio de los ecosistemas. La producción agrícola está también en riesgo, pudiendo ocasionar un fuerte impacto en la economía global. Aunque las actividades agrícolas y pecuarias son lucrativas, muchos de sus procesos pueden estar comprometiendo su propio futuro.
Las soluciones para revertir esa situación involucran el monitoreo de este fenómeno, el uso de control biológico para las plagas o el desarrollo de medidas no nocivas para las abejas, y principalmente la conservación de hábitats. Al final, al degradar el medio ambiente, la polinización y muchos otros servicios ecosistémicos son reducidos.
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